El proyecto pedagógico Del conflicto al encuentro: prácticas de convivencia intercultural surge como una propuesta educativa desarrollada en el grado tercero A de una institución educativa del municipio de La Tebaida, Quindío, con el propósito de comprender y transformar las dinámicas de convivencia escolar desde un enfoque intercultural. El estudio parte de la observación directa realizada durante la práctica pedagógica, donde se evidenciaron dificultades en las relaciones interpersonales de los estudiantes, manifestadas en la falta de comunicación, escasa cooperación y una marcada distancia entre quienes pertenecían a la comunidad indígena Wounaan y los niños y niñas de contextos mestizos. La convivencia dentro del aula se caracterizaba por el trabajo individual y la ausencia de estrategias que favorecieron la interacción y la integración cultural.
Ante esta realidad, la investigación se propuso implementar estrategias pedagógicas interculturales que fortalecieron las relaciones interpersonales y promover una convivencia basada en el respeto, la empatía, la solidaridad y la valoración de la diversidad. La problemática fue abordada desde un enfoque cualitativo con orientación crítica, que permitió comprender la realidad educativa en su contexto y promover procesos de transformación a partir de la reflexión sobre la práctica. El proceso investigativo se apoyó en técnicas como la observación participante, el diario de campo y la sistematización de experiencias, las cuales facilitaron el análisis y la interpretación de las dinámicas relacionales en el aula.
El sustento teórico del proyecto se fundamentó en autores como García Canclini (1990), quien concibe la cultura como un proceso dinámico y transformador que permite a las sociedades reinventarse constantemente; Walsh (2012), que entiende la interculturalidad como un proyecto político, ético y social orientado a la construcción de condiciones de equidad y justicia; y Paulo Freire (1997), quien plantea la educación como un acto dialógico y liberador. Asimismo, los aportes de Vygotsky (1979) sobre la mediación social del aprendizaje permitieron comprender el papel central de la interacción en la construcción del conocimiento.
Las estrategias pedagógicas implementadas se basan en tres ejes: la colaboración, el arte y el diálogo intercultural. A través de actividades como dramatizaciones, juegos cooperativos, proyectos artísticos y ferias culturales, se promueve la participación activa de los estudiantes y se generaron espacios donde cada niño pudo expresar sus saberes, costumbres y formas de ver el mundo. Estas experiencias favorecen la construcción colectiva del conocimiento y la comprensión de que las diferencias culturales no son barreras, sino oportunidades de aprendizaje y enriquecimiento mutuo.
El análisis de los resultados evidenció transformaciones significativas en las relaciones entre los estudiantes. Se observó un incremento en la cooperación, la comunicación asertiva y el respeto mutuo, lo cual contribuyó a la mejora del clima escolar. Los niños comenzaron a reconocerse como parte de un mismo grupo, a compartir actividades y a valorar las particularidades culturales de sus compañeros. Estas transformaciones se reflejaron no solo en el aula, sino también en los espacios de recreo y en la relación con los docentes, demostrando que la convivencia escolar puede fortalecerse mediante estrategias intencionadas que promuevan el diálogo, la empatía y la participación.
La experiencia permitió comprobar que la educación intercultural trasciende la enseñanza de contenidos y se convierte en una práctica de transformación social. El aula se consolidó como un espacio de encuentro, donde el juego, el arte y la palabra funcionaron como mediadores para la construcción de vínculos significativos. En este proceso, los estudiantes aprendieron a reconocerse y a reconocer al otro desde la diferencia, fortaleciendo la equidad y el sentido de comunidad.
Entre los principales hallazgos se destaca que la convivencia escolar mejora cuando las estrategias pedagógicas se articulan con el contexto sociocultural de los estudiantes. La integración de actividades que valoran las tradiciones y las expresiones culturales locales genera identificación y pertenencia, al tiempo que disminuye las actitudes de exclusión o aislamiento. Asimismo, se evidenció que el rol del docente es fundamental como mediador cultural, ya que su disposición al diálogo y su sensibilidad frente a la diversidad determinan el éxito de los procesos interculturales.
En conclusión, el proyecto Del conflicto al encuentro demuestra que la interculturalidad no debe concebirse como un tema aislado del currículo, sino como un eje transversal de la educación. La convivencia se construye en la cotidianidad, a partir de acciones que promueven el respeto, la cooperación y el reconocimiento mutuo. Las estrategias pedagógicas interculturales, al integrar el arte, la lúdica y el trabajo cooperativo, se consolidan como herramientas para transformar la práctica docente y contribuir a la formación de ciudadanos sensibles, críticos y solidarios. Esta experiencia reafirma que la escuela, al ser un espacio donde confluyen múltiples culturas, tiene la posibilidad y la responsabilidad de convertirse en un escenario de encuentro, paz y aprendizaje compartido.
The pedagogical project From Conflict to Encounter: Practices of Intercultural Coexistence emerges as an educational proposal developed with third-grade students at an educational institution in the municipality of La Tebaida, Quindío. Its purpose was to understand and transform school coexistence dynamics from an intercultural approach. The study began with direct observation conducted during pedagogical practice, where difficulties in students’ interpersonal relationships were evident—manifested in poor communication, limited cooperation, and a noticeable gap between members of the Wounaan Indigenous community and mestizo children. Classroom coexistence was characterized by individual work and a lack of strategies that encouraged interaction and cultural integration.
In response to this situation, the research aimed to implement intercultural pedagogical strategies that would strengthen interpersonal relationships and promote coexistence based on respect, empathy, solidarity, and the appreciation of diversity. The issue was addressed from a qualitative approach with a critical orientation, which made it possible to understand the educational reality in its context and promote transformation processes through reflection on practice. The research process relied on techniques such as participant observation, field journals, and systematization of experiences, which facilitated the analysis and interpretation of relational dynamics within the classroom.
The theoretical foundation of the project drew upon authors such as García Canclini (1990), who conceives culture as a dynamic and transformative process that enables societies to constantly reinvent themselves; Walsh (2012), who defines interculturality as a political, ethical, and social project aimed at building conditions of equity and justice; and Paulo Freire (1997), who views education as a dialogical and liberating act. Likewise, Vygotsky’s (1979) contributions regarding the social mediation of learning helped to understand the central role of interaction in knowledge construction.
The pedagogical strategies implemented were based on three key pillars: collaboration, art, and intercultural dialogue. Through activities such as dramatizations, cooperative games, artistic projects, and cultural fairs, students’ active participation was encouraged, creating spaces where each child could express their knowledge, customs, and worldviews. These experiences fostered collective knowledge construction and the understanding that cultural differences are not barriers but opportunities for learning and mutual enrichment.
The analysis of the results showed significant transformations in the relationships among students. There was an increase in cooperation, assertive communication, and mutual respect, which contributed to an improved school climate. Children began to see themselves as part of the same group, share activities, and value their peers’ cultural particularities. These changes were reflected not only in the classroom but also in recreational spaces and teacher-student relationships, demonstrating that school coexistence can be strengthened through intentional strategies that promote dialogue, empathy, and participation.
This experience confirmed that intercultural education goes beyond content teaching and becomes a practice of social transformation. The classroom became a space of encounter, where play, art, and dialogue served as mediators for building meaningful connections. Throughout this process, students learned to recognize themselves and others through difference, strengthening equity and community bonds.
Among the main findings, it stands out that school coexistence improves when pedagogical strategies are aligned with students’ sociocultural contexts. Integrating activities that value local traditions and cultural expressions fosters identification and belonging while reducing exclusion or isolation. It was also evident that the teacher’s role as a cultural mediator is fundamental, as their openness to dialogue and sensitivity to diversity determine the success of intercultural processes.
In conclusion, the From Conflict to Encounter project demonstrates that interculturality should not be viewed as an isolated topic within the curriculum, but as a cross-cutting axis of education. Coexistence is built in daily interactions through actions that promote respect, cooperation, and mutual recognition. Intercultural pedagogical strategies that integrate art, play, and cooperative work become powerful tools to transform teaching practices and contribute to the formation of sensitive, critical, and supportive citizens. This experience reaffirms that schools, as spaces where multiple cultures converge, have both the possibility and the responsibility to become environments of encounter, peace, and shared learning.
Los archivos PDF y Word están disponibles para estudiantes y docentes registrados en el sistema.
Estudiantes: Isabella Arango Gordillo, Maria Fernanda Henao Monroy
La presente investigación ofrece un panorama sobre la necesidad de transformar la educación, espec...
Estudiantes: Isabella Villada Nino, Valentina Vejarano Bolivar
La lúdica como dinamizador de la convivencia en aulas multigrado y el Modelo Escuela Nueva, es un t...
Estudiantes: Isabella Villada Nino, Valentina Vejarano Bolivar
La lúdica como dinamizador de la convivencia en aulas multigrado y el Modelo Escuela Nueva, es un t...